La Iglesia Luterana es una comunidad cristiana mundial que cree, confiesa y vive de acuerdo con las promesas del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las iglesias luteranas forman parte de la cristiandad en todas partes del mundo, es decir, en la mayoría de los países, existen congregaciones luteranas... pero, ¿Porqué "luteranos"?
Esta designación surge en el siglo XVI. Al principio la utilizaron los enemigos de la reforma de la iglesia, iniciada por el monje agustino Martín Lutero, que al igual que otros reformadores, no deseaba abandonar la Iglesia Católica Romana, sino promover cambios dentro de ella, por cuanto se había separado de la Biblia , por lo que había tomado un rumbo intolerablemente opresor y corrupto. Su principal deseo, era que la iglesia volviese a ser fiel a su fundamento bíblico. Pero las acciones encaminadas a lo bíblico, llevaron a que Lutero fuese condenado y expulsado de la Iglesia de Roma. Así surge la iglesia evangélica luterana, que contaba con el apoyo de gran parte del pueblo alemán, y luego de los países escandinavos. Después de unos años los seguidores de la Reforma de Lutero también empezaron a llamarse "luteranos", "evangélicos" o "protestantes".
Hace bastante tiempo que luteranos llegaron a la Argentina. Las primeras comunidades llegaron al país desde 1850 en adelante, desde distintas regiones de Alemania y Dinamarca. Más tarde, con las sucesivas olas inmigratorias, se les sumaron comunidades provenientes de otras nacionalidades: rusos, noruegos, suecos, alemanes del Volga, eslovacos, húngaros, letones, etc. A principios del 1900 misioneros luteranos de los Estados Unidos y de Alemania, vinieron respondiendo a estas necesidades espirituales, y luego fueron fundándose comunidades, escuelas y hogares entre la población del país de origen no-luterano. Con trasfondos diversos y sumando una variedad de tradiciones la Iglesia Evangélica Luterana Argentina, (que es uno de los cuatro sínodos luteranos del país) se forma en principio con los alemanes del Volga y se organiza en principio como luteranos de Sínodo de Missouri, obteniendo años después, su propia personería jurídica.
En la actualidad la obra de la IELA , se realiza en 66 parroquias, formadas por más de 200 congregaciones, hay 4 obras específicamente misionales en el país y 1 en España, 7 colegios, 1 Seminario, 1 Escuela Especial, 1 Escuela Granja. Estamos localizados en las principales regiones del país, del Uruguay, Chile y Paraguay. Participamos activamente de la educación teológica en el Seminario Concordia de José León Suárez, Buenos Aires. Con las iglesias luteranas hermanas de otras partes del mundo, participamos en el Consejo Luterano Internacional, en la tarea de difundir el evangelio hasta lo último de la tierra y todo lo que ello implica, en el renacer del nuevo hombre.
Nuestra Parroquia de Belgrano, nació alrededor del año 1917; se consolidó desde la dedicación del templo en Avenida R. S. Naón y Echeverría en el año 1926. Desde aquellos años, forma parte de la Iglesia Evangélica Luterana, como una de sus primeras congregaciones. Entre su historia, puede recordarse, que desde aquí, nacieron otras congregaciones en el Gran Buenos aires, en Banfield, Villa Ballester, Hurlingham, etc. Desde el año 1973, nuestra congregación toma personería jurídica propia, aunque en un todo sigue integrando la Iglesia Evangélica Luterana Argentina.
1. La Palabra de Dios . Jesucristo es la perfecta revelación de Dios. Por lo tanto él es la Palabra de Dios encarnada, el Logos o plan de Dios para la salvación del mundo entero. La Biblia es donde encontramos el testimonio de Jesucristo, que es proclamado hoy en cada iglesia cristiana diseminada por el mundo. El testimonio de la Biblia es la única norma de la fe de los luteranos.
2. La justificación. Es recibida sólo por gracia a través de la fe. Lutero redescubrió que la Biblia enseña que el perdón y la salvación no se obtienen por medio de las "obras", sino que es un regalo de Dios. Esta verdad bíblica la encontró estudiando la carta del Apóstol Pablo a los Romanos, que dice: "Así pues, libres ya de culpa gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Pues por Cristo gozamos del favor de Dios por medio de la fe, y estamos firmes, y nos alegramos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios" (Romanos 5:1-12). Lutero no negaba que las obras de caridad, la oración o que símbolos y prácticas religiosas fueran buenas, ¡al contrario! Sólo que ellas por sí mismas no pueden realizar ni garantizar la salvación. Cristo es quien nos salva, y por ello es que celebramos, oramos y servimos al prójimo en amor y justicia.
3. Los Diez mandamientos. Fueron enseñados en los tiempos del antiguo Israel para que el pueblo amara a su Dios y respetara a su prójimo. Pero los mandamientos no sólo son una guía en lo que debemos hacer, sino que también nos señalan nuestro pecado y la necesidad que tenemos siempre del perdón en la gracia de Dios. Nos ponen de relieve que no cumplimos cabalmente con el llamado de Dios, que no podemos lograr nuestra salvación por nuestro propio esfuerzo. En la comunión con Cristo vivimos los mandamientos, no como una condenación sino en la alegría y la esperanza que brota de la fe en la redención. Por ello los luteranos enfatizan un compromiso y responsabilidad hacia el prójimo y la creación, que se expresan en acciones del creyente en instituciones y formas sociales y económicas que fomentan paz, justicia e integridad de la creación.
4. Los sacramentos. El Santo Bautismo y la Eucaristía (o Santa Cena) son considerados los dos únicos sacramentos. Estos reflejan los mandatos de Jesús en donde la promesa divina y los elementos visibles (el agua bautismal, y el pan y vino eucarísticos) se unen para impartir gracia y perdón por medio de Cristo, a aquellos que se reúnen en comunidad para recibirlos.
5. Los Credos. Estos son fundamentales para la fe cristiana ya que expresan de una forma clara y sucinta lo que creemos y enseñamos. No sólo son una señal de nuestra comunión con la primitiva iglesia cristiana católica, sino que también significan una norma para nuestra interpretación de las escrituras y del Dios trino revelado en ellas. Los credos Apostólico, Niceno y Atanasiano son los que reconocemos los luteranos.
6. El Padre Nuestro. Es la oración que nos enseñó Jesús dirigida a nuestro Creador y Padre. Nos enseña cómo hablar con Dios, qué cosas esperar, y por qué cosas pedir . Toda vida cristiana está guiada por esta oración, que es el principio y fin de toda plegaria individual y comunitaria.
Sí, es evangélica porque su mensaje gira alrededor de la persona y mensaje de Cristo, es decir el Evangelio, la Buena Nueva. Además es evangélica por su énfasis en la salvación ofrecida por la gracia de Dios, a través de la fe en Cristo Jesús. Estas son las buenas noticias que proclama nuestra iglesia, exactamente lo que quiere decir la palabra evangelio. Compartimos estas buenas noticias para que toda persona venga a conocer lo que Dios ha hecho y hace en Cristo.
Es católica en el sentido de que es para todos, universal. Nuestra iglesia no es excluyente ni está limitada a ningún grupo. Es una iglesia que busca la unidad entre los cristianos y la humanidad entera. También es católica porque sus tradiciones y confesiones se hallan en continuidad con lo proclamado por la iglesia cristiana desde sus inicios.