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En que creemos?

La Iglesia Evangélica Luterana, fundada en las enseñanzas de la Santa Biblia, no es una religión nueva, ni una secta, ni simplemente una denominación más. Creemos y confesamos la misma fe cristiana histórica, la fe de la Iglesia de Cristo, anunciada por los apóstoles desde el principio, y preservada fielmente en la Palabra de Dios.

Nuestra fe está centrada en Jesucristo, el Hijo de Dios, y en la salvación que Dios ofrece por gracia. Por eso, queremos presentar de manera breve y sencilla las verdades fundamentales que creemos y enseñamos.

La Biblia

Los luteranos enseñan que la Biblia es, en todos sus términos, la palabra de Dios, consecuentemente, todos los hechos relatados son absolutamente verdaderos. La Biblia se interpreta a sí misma y es la única verdad divina conocida sobre la tierra, anuncia la salvación por la fe en Jesucristo y por lo tanto debe ser diligentemente oída y estudiada. 

Dios Trino

Los luteranos enseñan que Dios es trino. Esto es, un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Estas tres personas son iguales, ignorar o negar uno es rechazar a todos. El Dios trino es el Creador, Redentor y Santificador. ramos la acción social con el cuidado del medio ambiente, promoviendo la sostenibilidad y el bienestar comunitario desde una perspectiva orgánica.

El hombre

Los luteranos enseñan que el hombre no es producto de una evolución, sino que fue hecho por Dios en un acto directo de creación. Le fue dada un alma inmortal, dotada de perfecta santidad y creada para vivir eternamente; al no permanecer en obediencia a la voluntad divina, rompió la comunión íntima con Dios y quedó totalmente inclinado al mal y sujeto a la muerte. Por eso en su estado natural, no puede, por cualquier poder o fuerza de su parte, restablecer las relaciones con Dios. 

La ley de Dios

Los luteranos enseñan que la ley de Dios exige pensamientos, palabras y acciones perfectas; la ley condena a todos aquellos que la transgreden. La ley no puede salvar a los hombres porque nadie puede cumplirla a la perfección; su función principal es la de llevar al hombre al conocimiento de su condición de pecador. 

El pecado

Los luteranos enseñan que: cada pensamiento, palabra y hecho contrario a la ley de Dios es pecado. Cada ser humano es pecador de nacimiento y todo el mal en el mundo es consecuencia del pecado del hombre; el pecado lleva a la condenación eterna. 

La justificación

Los luteranos enseñan que todo cuanto era necesario para la reconciliación del mundo con Dios fue hecho cuando Jesucristo, cargando con el castigo que merecían los hombres pecadores, dio su vida en la cruz, y resucitó. Dios, a causa de la obra de Jesucristo, declaró a la humanidad libre de la deuda y culpa del pecado, esta justificación se hace realidad en la vida de la persona cuando el Espíritu Santo otorga la fe en la obra salvadora del Cristo y a través de la fe, cada persona que cree es declarada libre de su culpa y puesta en paz con Dios. 

La gracia

Los luteranos enseñan que la gracia es la actitud y predisposición de bondad y compasión de Dios, mostrada al hombre pecador que no puede hacer nada en su propio beneficio. Dios viene en favor del hombre, aún cuando el hombre está en contra de Dios. La gracia es gratuita porque no está basada en ningún mérito u ofrecimiento de parte del hombre. Dios se encarnó en Jesucristo para beneficiar a toda la humanidad; todos han sido declarados justos a través de él, y ésta invitación de gracia se extiende a todos, si bien sólo se benefician con ella quienes la reciben por la fe. La gracia de Dios es revelada en el envío de Jesucristo como hombre, en la justificación del pecador, en su regeneración por el Espíritu Santo y en su glorificación. 

El Salvador

Los luteranos enseñan que Jesucristo es el Hijo de Dios y que es igual al Padre en todos los sentidos, también es el hijo de la virgen María y que fue hecho hombre a fin de que pudiese redimir al mundo. Él satisfizo las exigencias de la ley divina en lugar de todos los hombres, guardando los mandamientos de Dios en nuestro lugar, cargó con el castigo de nuestros pecados sufriendo y muriendo en la cruz, en nuestro lugar, resucitó corporalmente de entre los muertos y hoy vive, vendrá visiblemente por segunda y última vez en el fin del mundo para juzgar a los vivos y a los muertos. 

El evangelio

Los luteranos enseñan que el evangelio no es una nueva ley, o ley superior, sino que es la revelación de la buena noticia de aquello que Dios en su gran amor y bondad hizo, hace, y continúa haciendo, por medio de Jesucristo para la salvación de toda la humanidad. El evangelio ofrece en forma gratuita a todos los pecadores la justificación lograda por Cristo Jesús. Por el evangelio de Jesucristo, Dios salva eternamente a aquellos que con fe aceptan sus promesas. 

Los luteranos enseñan que el arrepentimiento es el reconocimiento del pecado y el sincero pesar por el mismo, el arrepentimiento es una condición sin la cual ningún hombre puede tener la esperanza de ser salvo. Todo pecador verdaderamente arrepentido tiene asegurado el perdón gratuito y completo de Dios. 

El arrepentimiento

Los luteranos enseñan que el Espíritu Santo es Dios, al igual que el Padre y el Hijo. Por lo tanto, no es una mera fuerza, poder o manifestación de Dios que esté a disposición del creyente. Él es quien opera en la persona el nuevo nacimiento o regeneración por medio del arrepentimiento y la fe. El bautismo del Espíritu Santo que se promete en la Biblia ocurre en el momento de la regeneración, y no necesariamente se manifiesta de un modo extraordinario. El Espíritu Santo habita en el creyente, lo hace hijo de Dios y lo une a la familia de la fe (la Iglesia); su permanencia le garantiza la salvación y su herencia en los cielos. El Espíritu Santo santifica al creyente, guiándolo a vivir bajo la voluntad de Dios. 

Los dones y frutos que da el Espíritu Santo son para el crecimiento del reino de Dios y no para provecho personal o como un fin en sí mismos. El Espíritu Santo actúa por medio de la Palabra de Dios, sea ésta escrita, hablada o visible -a través de los sacramentos-; y puede hacerlo en la forma que mejor le pareciere. 

La venida del Espíritu Santo inaugura los tiempos previos a la segunda venida de Jesucristo. Él resucitará a los creyentes y los glorificará. 

Espíritu Santo

La fe

La fe es un don de Dios. La fe es plena confianza en la obra salvadora de Cristo. La fe no es un acto personal o un mérito humano, sino la obra del Espíritu Santo. Aquel que permanece en esta fe hasta el fin, será salvo real, plena y eternamente. Sin fe la salvación es imposible.

Los luteranos enseñan que la conversión no es un mero cambio de conducta, sino un cambio de corazón, un renacer espiritual obrado por Dios a través de su Palabra en el hombre.

La conversión a la fe

Los luteranos enseñan que la conducta y vida santificadas siguen a la conversión, y que son frutos y consecuencia de la fe. Todos los cristianos deben ser, y son, activos en buenas obras; 

aunque la santificación es progresiva, la perfección en ella no será alcanzada sino en la vida eterna. 

La santificación

Nuestros Programas Actuales

Ademas de nuestros grupos, tambien tenemos actividades que integra toda la iglesia.

Clases de guitarra

Todos los martes 19H tenemos clases

Confirmacion juvenil y Adultos

Para los que quieren hacer parte de la iglesia y tomar la santa cena.

Grupo de musica 

Nuestro grupo de musica se reune todos los miercoles para practicar y planear las musicas.

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